AGRUPACIÓN DE SAN JUAN EVANGELISTA

(COFRADÍA CALIFORNIA)

SEMANA SANTA DE CARTAGENA (ESPAÑA)


LOS 4 SANTOS DE CARTAGENA

 

San Leandro San Isidoro San Fulgencio Santa Florentina
San Leandro San Isidoro San Fulgencio Santa Florentina

Estas imágenes son obra de Francisco Salzillo Alcaraz, año 1755.

 

 

Al principio de la era visigótica gobernaba en Cartagena el influyente Severiano, casado con una dama goda natural de la ciudad. Aunque el título de duque es cuestionado por algunos historiadores al considerarlo adjudicado en los poco fiables cronicones del siglo XIII, lo que sí se asegura es que Severiano fue el padre de Leandro, Isidoro, Fulgencio y Florentina, nacidos en Cartagena y bautizados en la primitiva Catedral, que se encuentra situada bajo las ruinas de la actual Catedral y que data del año 3 después de la muerte de Cristo. En las ruinas de la Catedral actual (siglo XIII) se conserva la pila en la que recibieron las aguas bautismales los cuatro hermanos, que posteriormente fueron elevados a la santidad por la Iglesia Católica. Según la tradición y la Diócesis de Cartagena, esta primitiva Catedral mencionada fue construida por el Apóstol Santiago tras su desembarco en las playas de Santa Lucía (un barrio de Cartagena), desde donde se inició la Evangelización de España, resto de Europa y las posteriores colonias españolas en Ultramar, eligiendo a su discípulo San Basilio como primer obispo de la Diócesis de Cartagena, siendo la más antigua de las Diócesis Españolas.
 

Catedral de Cartagena
Ruinas de la Catedral de Cartagena


San Leandro, denominado el «apóstol de los visigodos» y considerado hombre de gran inteligencia, ocupó la dignidad de arzobispo de Sevilla, llevó a cabo el III Concilio de Toledo, y fue el conversor de los hijos de Leovigildo. Nacido hacia el año 535, falleció por el 599. Sus restos se encuentran alojados en una urna de plata en La Cripta de la Catedral de Sevilla.

San Fulgencio, admirable erudito al que se destacó por su bondad de carácter, claridad de palabra y virtud, ocupó por dos veces la silla episcopal de Cartagena y la de Écija. Nació en el año 546 y murió en el año 621. Bajo su patronazgo se encuentra la diócesis de Cartagena y su ciudad natal. Sus restos reposan en la Parroquia de Berzocana (Cáceres), junto a los de su hermana Santa Florentina. Se veneran reliquias del Santo en la ciudad de Cartagena y en la ciudad de Murcia.
 
Santa Florentina, nace en el año 549 y muere en el 633. Dueña de una cultura infrecuente en las mujeres de entonces, se recluyó en el monasterio de San Benito (próximo a Écija, Sevilla). Fundadora de cuarenta monasterios, falleció ostentando el cargo de abadesa. Sus restos se encuentran en la Parroquia de Berzocana (Cáceres), junto a los de su hermano San Fulgencio.

San Isidoro, nace en el año 560 y muere en el año 636, ha sido considerado uno de los hombres más ilustres de la Edad Media, alcanzando gran renombre por su categoría intelectual. Autor de las Etimologías, llegó a ser arzobispo de Sevilla y Doctor de la Iglesia. Presidió el IV Concilio de Toledo. Sus restos se encuentran en el Real Monasterio de San Isidoro en León.
 
En Cartagena se ha mantenido vivo el recuerdo de estos cuatro hijos ilustres, siendo señal clara de ello la Casa de los Cuatro Santos (ya desaparecida), que se edificó a principios del siglo VI en terrenos próximos al Castillo de la ciudad, donde según la tradición se produjeron los nacimientos.
 
El 17 de enero de 1779 se constituyó la Hermandad de los Cuatro Santos, y años antes (en el mes de Octubre del año 1.745) se colocaron cuatro estatuas suyas dentro de hornacinas en las Cuatro Esquinas, según ofrecimiento del vecino Francisco García, dando posteriormente nombre a la calle, que en la actualidad perdura.
 
Con ello, se sustituyeron cuatro santos pintados que existían representando a los referidos Hermanos Santos, colocando igualmente unos arcos con faroles para la iluminación durante la noche.
 
Para recoger limosnas y atender a la iluminación existía en la fachada de una de las casas que hacia esquina, un cepillo. Dado que con demasiada frecuencia robaban el dinero depositado, el Ayuntamiento, en sesión celebrada el 27 de Marzo de 1.851, mandó suprimirlo y costear la iluminación del fondo de alumbrado público.
 
En el año 1.905, con motivo de algunas edificaciones que se hacían en las referidas cuatro esquinas, trató el Municipio de que desapareciesen las hornacinas de los santos, lo que dio lugar a protestas de los vecinos no sólo de la calle sino de toda la ciudad.
 
Ante tal actitud, el Ayuntamiento acordó que fuesen sustituidas por otras hornacinas más artísticas y cuya realización fue hecha por el arquitecto municipal, costeadas por los vecinos de la calle y son las que existen en la actualidad.

 

 

 

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